la educación es diálogo

Paulo Freire dijo:
La verdadera educación es diálogo,
diálogo que no se da en el vacío sino en situaciones concretas de orden social, económico, político.

14.5.26

NO SIEMPRE LAS BUENAS INTENCIONES...

 Primer grado. La maestra, con algunas ilustraciones que ella misma hacía y que invitaban a ser pintadas, sacadas en la fotocopiadora de la esquina, donde además había unos renglones que invitaban a escribir, se se esforzaba por incitar a transformar la escena en palabras y luego escribirlas. Algunos chicos y chicas del barrio lo hacían rápidamente. A otros les costaba no solo escribir sino también decidir las palabras a poner. Claro, eran chicos de afuera, de otro país, y cerró la  maestra: "pronuncian mal". No lo dijo en voz alta pero los chicos la entendieron y quedaron mudos. No eran ni rusos ni alemanes ni japoneses: eran hispanoamericanos. 

Después en el recreo la maestra nos explicó: -Es que, pobrecitos, acá le enseñamos la forma en que deben hablar y pronunciar, qué palabras usar, pero ellos después van a su casa y sus padres, su familia, pronuncian como ellos y usan palabras distintas a las nuestras. Y eso que nosotros les recomendamos a los padres que  no hablen como los de su nacionalidad, que hablen como argentinos,  con las palabras que acá usamos, que  pronuncien las letras como nosotros, los argentinos. Si no, nunca van a aprender...  

Es común este razonamiento pero, sin duda, implica una desvalorización de la lengua propia, la lengua comunitaria. Y contribuye incluso a que esas personas adultas reafirmen su convencimiento de que hablan mal, al punto de que en muchas ocasiones optan por enmudecerse. Esto pasa sobre todo en hablantes de lenguas originarias, lo ccual, además de implicar una discriminación, está contra de una verdad bastante difundida: es sabido y ampliamente aceptado, incluso contenido en una publicación de la misma DGCyE, que conocer segundas lenguas implica, además de una ventaja estratégica, un crecimiento cualitativo de posibilidades cognitivas (el texto instituciona lo dice para el inglés pero vale para el quechua, el guaraní, el wichi, el chino, la lengua de sordos, etc.). En otras palabras: pedirles a la mamá o el papá que no hablen con sus hijos en la lengua primera es obligarlos a que se despojen de algo valioso.

Sin embargo es un razonamiento aparentemente correcto, sensato, que, confieso, incluso yo misma alguna vez  tuve y que oí en boca de docentes bien intencionados, pero hoy la neurociencia nos informa de lo contrario. 


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